Molinos de
inocencia, mi pasaporte al pasado escrito con fuego en el papiro de mis
suspiros, en donde corría libremente sin tapujos ni imaginario alguno. Arriba de
la colina, donde el aire menos espeso, en donde las nubes me acompañaban en la
danza psíquica y en donde el sol iluminaba mi pensar. Tú, que mientras girabas
al son del viento te admiraba sin que el tiempo fuera tiempo, sin que cerrara
los ojos y pensase que algún día terminaría ese momento de completitud
solitaria, que me viste crecer y que algún día del pasado incierto, tuve que
dejarte girando en tu majestuosidad solitaria, tu el que alguna vez quiero
volver a ver, volver a sentir, volver a correr junto a ti… molinos de viento,
en donde jugaba la inocencia de mi otro yo... en donde existía la felicidad
martes, 8 de enero de 2013
lunes, 7 de enero de 2013
Como agua entre los dedos
Bebiendo el elipsis del manantial de las añoranzas más recónditas
del fondo de mi ser… he notado el sabor amargo de la desesperanza adquirida por
la lejanía de tu aroma. Atreviéndome a mirar mi propio reflejo en el tranque formado
por mis lagrimas, me sorprendo al darme cuenta que no existe rostro alguno,
solo una sombra difuminada, lo que me hace pensar que ya no soy el mismo de
antes. Enredado con las ramas de mi propio destino, me levanto para seguir mi
camino, este camino tan incierto que ya no recuerdo cuando empezó. Miro hacia
el cielo y ya atardece, el sol se esconde, y con el mis ganas de seguir
caminando en un futuro tan incierto, que cada amanecida me hace darme cuenta
que mi rumbo esta errado. Pero la misión no ha terminado, el sendero de lo
desconocido, ya sin destino aparente, se debe recorrer de principio a fin,
aunque las heridas del pasado sigan derramando la sangre de mis aprendizajes,
como un anima solitaria por los bosques de mis añoranzas, caminare sin destino
aparente… esperando que en algún ocaso, la luz de mi interior se apague así
como la luz del día se pierde en el atardecer del universo infinito.
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